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Las 5 reglas de oro

14. 03. 24

Hoy en día la frase "si no estás en las redes sociales no existes" se ha convertido en una realidad indudable para todas y cada una de las empresas.

Es importante renovarse e innovar día a día, pero sobre todo dar con el ingrediente exacto que nuestro cliente desea y espera de nosotros.

El entorno natural en el que nos movemos ha pasado de ser la televisión, la radio y las míticas vallas publicitarias a Twitter, Facebook, Instagram, Google +...

El campo de batalla son sin duda las redes sociales donde se lleva a cabo una lucha de titanes entre las empresas por conseguir más y más fans.

Pero la pregunta es: ¿Cantidad o calidad?

Debemos quitarnos de la cabeza esa obsesión por conseguir fans a toda costa y dar un paso más allá. Me gustas

Lo importante es sin duda la calidad, conseguir que el cliente se sienta identificado con nuestro producto, que se involucre y se sienta partícipe.

En resumidas cuentas, que lo necesite.

En el top 10 de nuestro vocabulario de objetivos debe haber un concepto marcado a fuego: simbiosis.

Crear un cordón umbilical entre el cliente objetivo y nuestra empresa. Generar confianza, seguridad y total libertad. Que exista una red de conexión e interacción constante, donde el tú a tú sea una realidad palpable.

A continuación os damos cinco reglas de oro para conseguir cumplir este objetivo:

  • Hacer de tu empresa una "persona real": las redes sociales no deben utilizarse como un simple megáfono para transmitir comunicados, actuar de forma impersonal y generalizada. El cliente rechaza este tipo de comunicación por completo, buscan el contacto directo, el trato personal y necesitan sentir que siempre que acudan a ti recibirán respuesta, que existes y que estás ahí para ellos en todo momento.
  •  Interacción, la llave maestra: Para conseguir que el cliente se involucre en nuestras propuestas, el primer paso es mostrar interés por sus opiniones, preguntarles de manera directa y animarles a participar.
  • "Tu opinión es lo primero": El cliente no quiere ser un número más, necesitan saber que su opinión cuenta de manera individual, que les escuchamos y les tenemos en cuenta. Tanto si su propuesta es viable o no, lo importante es que la empresa la considere y la valore a la hora de actuar.
  • Reconocer el mérito de nuestros clientes: si su aportación ha permitido mejorar algo de nuestro producto o de nuestros servicios ¿qué mejor manera de crear fidelidad que reconociendo públicamente la ayuda recibida?. Esto nos ayudará sin duda a reforzar el sentimiento de pertenencia a la marca por parte del cliente.
  • Darles un trato de favor: Se pueden utilizar diversas fórmulas en forma de descuentos, presentación de productos en primicia, servicios VIP, etc. Lo importante es fomentar la fidelidad de los brand advocates. Aquí lo importante no es el beneficio económico, sino hacerles sentir miembros de pleno derecho de una comunidad que es nuestra marca. 

Al final  pese a que la manera de llegar al cliente, de transmitirle cuales son las ventajas de nuestro producto y lograr que sea un adscrito a nuestra marca va cambiando constantemente, la meta será siempre la misma: "el cliente es lo primero". 

 

Fuentes utilizadas:

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